Considerado el precursor del nacionalismo cubano, este pianista, instrumentista y notable compositor nace en La Habana, Cuba, 1817 y muere el 14 de agosto de 1870, en la misma ciudad.

De procedencia humilde estudió de manera autodidacta hasta que, ya adulto, fue discípulo de Juan Federico Edelmann en el piano y de Mauricio Pyke en las asignaturas de armonía, contrapunto, fuga e instrumentación.

Fue miembro de varias sociedades culturales lo que evidencia
su interés en asimilar todos aquellos conocimientos o tendencias que, posteriormente, imprimiría en sus obras y en algunas críticas especializadas que realizaba en publicaciones periódicas de la época bajo el seudónimo de “El timbalero”.

A pesar de estas creaciones, su verdadera trascendencia como compositor la adquiere con las Contradanzas para piano, de dos partes contrastantes y compases binarios, donde aparecen por primera vez células rítmicas de la música popular cubana que
se escuchaba en el siglo XIX entre las que se destacan claves, guajiras, habaneras y criollas.

La Tedezco, Los ojos de Pepa, La quejosita, Los chismes de Guanabacoa, entre otras obras, son muestra de una creación sólida y elaborada, donde los temas o motivos melódicos
propios de la música cubana, trascienden el marco popular
y se convierten en creaciones netamente concertísticas.